Dejar de fumar es, sin duda, la decisión personal que consigue mayor impacto beneficioso en la salud presente y futura de una persona. Además, cualquier intento de abordaje del tabaquismo debería ser planificado teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad crónica adictiva. Desde este punto de vista, el mejor tratamiento es aquel que combina el aspecto farmacológico con el apoyo psicológico cognitivo-conductual.
En este sentido, el tratamiento con fármacos debería ofrecerse a cualquier fumador que quiera realizar un intento serio por dejar de fumar, salvo en los casos donde coexistan contraindicaciones médicas o situaciones donde no se dispongan evidencias sólidas sobre la seguridad o eficacia de los mismos (embarazo, niños y adolescentes y fumadores de menos de 10 cigarrillos diarios).
Actualmente, se reconocen como fármacos de primera línea en el tratamiento del tabaquismo:
No hay comentarios:
Los comentarios nuevos no están permitidos.